es
Obra dramática. Tomo II
Cabrujas posee uno de los lenguajes más ricos, más vivos y más libres de cuantos propone
hoy el teatro escrito en castellano. Se trata de un escritor espléndido, humoral, lúcido, a la
vez espeso y diáfano, que podría ser víctima de su facilidad literaria si no fuera también un
profundo hombre de teatro. Alguien que tiene, como actor, un sentido de la medida, de la
plasticidad y del carácter orgánico del diálogo teatral, y, como director, una conciencia de
la imagen, del ritmo y de la estructura. Escribe, por decirlo de otra manera, como actor y
como director, lo cual es sin duda excepcional. Ello explica en parte la constante presencia
de cierta ambigüedad, resultante del carácter conflictivo y no unidireccional de sus
personajes.


